Cuando era pequeña viajábamos a menudo a Bilbao a ver a la familia.
Por aquel entonces, la industria del souvenir aún andaba en pañales y lo más de lo más era una cestita de mimbre rellena con sardinas de chocolate royo " recuerdo de Santurce". Un año compramos una y acabó expuesta en la vitrina del comedor. Acabó por desmoronarse y deshacerse en virutas que había que ir limpiando continuamente, pero ni aún así, conseguimos permiso para comérnoslas.
Ahora, me he quitado el trauma.
4 comentarios:
qué chulas!!! son muy bonitas!! aunque se me hace difícilmente apetitoso el concepto chocolate y sardina... sólo en santurce pueden ser tan osados.
desde santuurce a bilbaaaaooo... vengo por toda la orillaaa...
claro que sí! además así da gusto quitarse los traumas! :D
je,je tan monas ellas! ;)
Ay, si! Qué tranquila me he quedado!!
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